Quizás fue un propósito de Año Nuevo tardío. Quizás la necesidad de sumar una nueva habilidad a mi currículum (CV). O tal vez, simplemente, el deseo de conectar con más personas. Sea cual sea la razón, hoy comenzó mi camino aprendiendo chino mandarín siendo hispanohablante.
No importa realmente qué fue lo que me llevó a aprender un nuevo idioma. El desenlace es simple: cada día le dedico tiempo, con la intención de aprender y, eventualmente, poder comunicarme. El ser humano nace y muere solo; sin embargo, el trayecto está hecho para experimentarse en comunidad.
La razón de este blog también es sencilla: obligarme a ser constante. Dejar registro de avances y fracasos. Crear una guía para mi yo del futuro y, por qué no, para otros que estén atravesando este mismo proceso.
Día 1: Aprendiendo Chino
- Descargué Duolingo: elegí Chino Mandarín.
- Me inscribí en Preply: primera clase de prueba agendada.
- ChatGPT: le pedí una ruta de aprendizaje para alguien que parte desde cero.
- Descargué la lista de las 150 palabras del HSK 1.
- En este link las puedes encontrar: Descargar vocabulario del HSK 1 (150 palabras)
Definiendo mi ruta de estudio
Lo primero que decidí fue priorizar la pronunciación: los tonos y los sonidos. Buscando audios en YouTube encontré a una persona que explicaba de forma clara la correcta pronunciación de vocales, consonantes y tonos.
La mayor dificultad que he detectado hasta ahora es mi oído. Me cuesta diferenciar sonidos muy similares, especialmente entre el segundo y el tercer tono. Sé que todo es práctica, pero siendo honesta, hasta hoy —a mis 28 años— mi exposición a la cultura y al idioma chino ha sido prácticamente nula.
En contraste, el coreano me resulta algo más familiar gracias al K-pop y a las series, y lo mismo ocurre con el japonés, al que estoy expuesta indirectamente por las animaciones que mi pareja consume sin cansancio. Con el chino, en cambio, todo parte desde cero.
Compromisos personales
- Aprender al menos 3 palabras diarias (audio, escritura y pronunciación).
- Coordinar el aprendizaje con la vida diaria.
Aprender en medio de la rutina
Aprender un nuevo idioma cuando trabajas 8 horas diarias, sumas 2 horas de ida y 2 de vuelta, y necesitas al menos 7 horas de sueño, no deja mucho margen para cocinar, descansar o hacer cosas por placer. Aun así, he decidido dedicar entre 30 y 60 minutos diarios al estudio del chino mandarín.
Un consejo que ya estoy aplicando es aprovechar los trayectos. En el transporte público —si tengo la suerte de ir sentada— uso audífonos para escuchar playlists musicales y lecciones grabadas. Dado que considero que mi audición es mi principal debilidad, la exposición constante a los sonidos y al idioma será clave para reducir esa brecha.

¿Qué aprendí hoy?
- Nǐ hǎo (你好): saludo básico.
Nǐ (你) significa “tú” y hǎo (好) significa “bien”. Juntos, literalmente: “tú bien”. - Tā (他 / 她): “él” y “ella”.
La diferencia está únicamente en la escritura; en la pronunciación suenan exactamente igual. - Bù (不): “no”.
Una negación simple, pero fundamental. - Tercer tono:
He notado que exagerar el sonido es, por ahora, la única forma de lograr que suene medianamente cercano al tono correcto. Si no lo exagero, se pierde por completo.
Pequeños avances, pero avances, al fin y al cabo. Mañana, un poco más.
El chino mandarín es un idioma complejo. Aun así, daré lo mejor de mí para ser constante, disciplinada y paciente. No sé cuánto tardaré ni hasta dónde llegaré, pero hoy di el primer paso.
Y eso, por ahora, es suficiente.
Les dejo mi Instagram en caso de que quieran conectar: @clau.odez

